viernes, 2 de septiembre de 2011

+ ¿Cómo supiste que te habías enamorado?
- ¿No lo sabes?
+ Pues no...
- Bien. Cierra los ojos, y no los abras. 
+ Ya. ¿Y ahora qué hago? 
- Quédate ahí.
+ Pero ¿y si te vas? ¿cómo voy a saber que aún sigues aquí?
- Era ese miedo a perderte lo que me hizo saber que te necesitaba. Fue así mismo como me percaté de que me había enamorado. ¿Lo entiendes ahora?


+ ¡Hola!
- Hola...
+ ¿Qué tal estás?
- Pues no demasiado bien. Digamos que voy de culo...
+ ¿Por qué? ¿Qué te pasa?
- Imagínate que quieres decir algo, y no puedes. Que quieres hacer algo, y no puedes. Que quieres coger algo, y no puedes. Que...
+ ¿Que, qué?
- Que quieres besar a alguien y no puedes...
+ Pues imagínate que quieres callar a alguien con un beso, y no puedes.
- ¿Y a quién quieres callar t...?






sábado, 27 de agosto de 2011

Un amor nunca se olvida.

+ Me siento orgullosa después de todo...
- ¿Orgullosa? No te entiendo...
+ Sí. Que a pesar de haberme hecho mis ilusiones con él, a pesar de no poder olvidarlo, a pesar de todo lo que me ha hecho, a pesar de estar pasándolo mal durante un largo tiempo... A pesar de eso, me siento orgullosa.
- ¡Venga ya! Si hace un momento estabas llorando y suplicando que volviera...
+ Sí, es verdad. En ese momento estaba en mi parte negativa, y ahora he pasado a la positiva. He pensado en lo feliz que fui con él, y no lo cambiaría por nada. No merece la pena dejar todas esas cosas a un lado solo por pensar que ahora mismo podría seguir con él. No merece la pena torturarme, porque no me lo merezco. Por eso digo que me siento orgullosa. No de pasarlo mal ahora, sino de haberlo pasado tan bien antes.
- Ya... ¿y no crees que lo mejor sería olvidarlo? 
+ Un amor nunca se olvida, solo cambia de sitio en tu memoria.


jueves, 25 de agosto de 2011

Algún día lo superaré.

+ ¡Ya basta con las mentiras!
- No te estoy mintiendo.
+ ¿Cómo puedo creer en tu palabra a estas alturas?
- Ten fe en mi. Tan solo confía aunque sea un poco.
+ No puedo. Por más que lo intento no puedo. Quisiera creer todo eso que dices, creer en tus palabras, en tus promesas. Pero ya no confío en ti.
- ¿Es tanto el daño que te hice? 
+ ¡Por favor, date cuenta! Me quitaste la ilusión. Nunca sabré si valgo de verdad o si soy simplemente el juego de algún idiota.
- No te quité ninguna ilusión... Estoy aquí, junto a ti, como querías.
+ ¿Pero tú quieres esto, de verdad quieres estar aquí conmigo?
- ¿A dónde quieres llegar?
+ ¡A ti! Tú ya no me amas, tu amor hacia mi se apagó.
- Pero te quiero...
+ Exacto, ¡me quieres! Pero yo te amo. Tu amor ya no me pertenece. Tan solo me queda tu cariño, las sobras de tu amor. Cuando estabas con ella, te enamoraste. Y mucho. Te dio miedo quererla de esa manera, así que la dejaste y me buscaste a mi. Pensaste que conmigo la olvidarías. Pero hiciste mal. No pensaste en el daño que le harías a ella, ni en el que me estás haciendo a mi. Solo pensaste en ti. Pensaste que se volvería a repetir  nuestra historia, pero ya no. Ya no me puedes amar, ya no te puedes entregar a mi, ya no me puedes besar ni abrazar sin pensar en ella.
- No lo entiendes, esto no es así. 
+ Sí lo es, es así. Las verdades duelen. Debo ser fuerte y aceptar  que ya te perdí. Aceptar que nada es ni será lo mismo. Aceptar que soy joven y que no dependo de ti. Tan solo me queda el consuelo de que me quisiste, y algún día lo superaré. 







miércoles, 24 de agosto de 2011

Para siempre.

+ Yo te prometo un para siempre. ¿Y tú a mi?
- Eso es demasiado tiempo, todo se puede torcer y podemos acabar odiándonos.
+ Bueno, aunque te odie, si me necesitas, iré.
- No lo creo. Si me odias, no me querrás ver.
+ Pues cerraré los ojos.
- ...No me querrás oír. 
+ No te dejaré hablar.
- ¿Entonces?
+ Entonces te abrazaré y te diré "¿Te acuerdas de aquella tarde en la que te prometí un para siempre? Pues lo decía en serio".









martes, 23 de agosto de 2011

Es lo que siento.

+ ¿Qué es lo que sientes cuando lo ves?
- Eso no me ayudará a superarlo, créeme. 
+ Sí te ayudará. Ya he pasado por esto antes, confía en mi. Venga, ¿qué sientes?
- Siento... siento rabia. En realidad muchas cosas al mismo tiempo, sentimientos encontrados. ¿Me entiendes? Siento pena, rabia, melancolía, nostalgia, amor... Lo siento todo, y nada...
+ ¿Sientes dolor, culpa y alegría?
- Todo eso y más, es una locura.
+ ¡Lo amas aún! Fin de la historia.
- Y ahora lo vienes a notar, muy bien Sherlock. Te dije que no me podrías ayudar. Quiero superarlo, pero no puedo. Siento que ya no es el oxígeno lo que me hace respirar, es él. Y ahora que no está, que me dejó sin ninguna explicación, ya no vivo como antes. Es como si me hubiesen quitado la única razón por la que sonreír por las mañanas, la única razón por la que me arreglaba cada día, ya no tengo metas ni sueños. No tengo con quien compartir miedos, victorias, sueños, deseos e ilusiones. 
+ Le estás dando demasiada importancia. Crees que él te amaba, pero quizá no fue así. Quizá te estuvo mintiendo todo ese tiempo. Probablemente lo notaste, pero lo dejaste pasar. Creíste en sus palabras, cuando sabías que no valían nada. Quisiste creer en sus mentiras para no chocar con la verdad. Creíste en unas promesas que solo llevaban a la desilusión.
- Tal vez tienes razón, y ahí es cuando duele. Duele darse cuenta de que siempre fui la tonta que se creía sus mentiras. Duele darse cuenta de lo cruel y despiadado que puede llegar a ser. Duele ver la manera en la cual me cambió. Y duele verlo desde otro punto de vista, del tuyo o del de mi madre, duele ver el papel de ridícula que hice. Pero ¿sabes? Cuando lloro por haber sido la tonta del cuento, recuerdo que él era un buen mentiroso. Porque me hizo sentir cosas que difícilmente puedan igualarse. Me entregó emociones y sensaciones únicas. Me entregó la vida, y luego me la quitó. Me elevó a lo más alto, para luego bajar sin paracaídas. Por mucho que me cueste decir esto, fue, es y será único. 
+ Le das mucha importancia a la idea del primer amor... 
- No fue sólo el primer amor. Fue el primer beso, el primer "te quiero" sincero. La primera vez que abracé con el alma. La primera vez que miré con el corazón. La primera vez que lo aposté todo por alguien. Y eso no cambiará, es lo que siento.



lunes, 22 de agosto de 2011

Te equivocabas.

+ ¿Qué ocurre?
- Nada.
+ ¿Crees que soy tonto?
- No.
+ Entonces, dime. ¿Qué pasa?
- Nada, estoy cansada...
+ Pero, ¿de qué?
- De que la gente diga que no tengo sentimientos, que parezca que todo me dé igual y que soy una insensible... 
+ ¿Quién dice eso?
- Mucha gente...
+ Pues... ¿sabes qué?
- ¿Qué?
+ Que esa gente no se ha molestado en preocuparse por como eres verdaderamente. Porque si se hubieran preocupado, se darían cuenta de que eres la persona más sensible del mundo, que te afectan las injusticias y que no reconozcan el valor de las personas, las envidias y muchas cosas más. Que si verdaderamente una persona te importa, y discutes con ella, te duelen sus palabras. Cuando pasa esto, tus lágrimas empiezan a caer por tus preciosas mejillas. Te emocionas con las cosas bonitas, no soportas discutir. Cuando estás mal por algo, un abrazo lo arregla todo y te ayuda a expresar lo que sientes. 
- ¿Por qué sabes todo eso?
+ Porque me he molestado en conocerte tal y como eres. Con tus defectos, y sobretodo con tus virtudes. Porque no hace falta que llores, yo sé cuando estás mal y cuando no...
- Pensaba que nadie se daba cuenta de ello...
+ Te equivocabas.